Llegas a un paso y no cabes: qué hacer
Es la situación que este sitio existe para evitar, pero conviene saber resolverla: estás delante de un paso, no tienes claro si cabes, y detrás hay coches.
Primero: para
Parece obvio y es justo lo que más cuesta. La presión de tener vehículos detrás empuja a seguir, y esa es la decisión que sale cara. Detente antes de comprometerte, aunque suene algún claxon. El tiempo que pierdes es de segundos; el coste de equivocarte, de cientos de euros.
Cómo salir de dudas en treinta segundos
- Compara tu número con el cartel. Si tu altura anotada está por encima, o a menos de 10 cm por debajo, no pases.
- Fíjate en si hay barra colgante. Esas barras metálicas o de plástico que cuelgan a la entrada están puestas precisamente para avisar: golpean antes que el vehículo y no dañan. Si la rozas, no cabes.
- Bájate y mira. Treinta segundos de pie delante del paso resuelven la duda mejor que cualquier cálculo desde el asiento.
- Recuerda la rampa. Si el acceso baja, el vehículo se inclina y su punto más alto se acerca al techo. Un paso que parece justo en llano deja de serlo en pendiente.
Ante la duda, no pasas. Es la única regla que no admite excepción: el beneficio de acertar es llegar dos minutos antes; el coste de fallar, mucho mayor.
La marcha atrás, sin empeorarlo
Si ya estás encajado en la entrada, la salida es hacia atrás:
- Avisa. Intermitentes de emergencia antes de nada: quien viene detrás tiene que entender que vas a retroceder.
- Baja las ventanillas y quita la música. En un espacio cerrado el oído avisa antes que los espejos.
- Si hay acompañante, que se baje y te guíe desde fuera, situado donde puedas verlo.
- Recto y despacio. Girar mientras retrocedes acerca una esquina del vehículo al techo o a las paredes.
- Vigila también los laterales. En rampas estrechas el problema deja de ser la altura y pasa a ser la anchura.
Si el golpe ya se ha producido
- Detente y no fuerces. Seguir avanzando o retroceder de golpe convierte un roce en un arranque.
- Fotografía todo antes de mover nada: la posición del vehículo, la señal de altura, el cartel de la entrada, el daño. Si hay que discutir responsabilidades, esas fotos son la prueba.
- Comprueba la estructura, no solo tu vehículo. Si has dañado una barrera, un techo o una instalación, hay que comunicarlo al titular del recinto.
- Revisa las bicicletas antes de volver a montarlas: una horquilla o unas ruedas que han recibido un impacto pueden estar comprometidas aunque no se aprecie a simple vista.
Sobre el seguro
Aquí conviene ser prudente y no generalizar: cada póliza es distinta. Lo que sí es común es que estos partes se estudien con detalle, porque el daño se produce al circular bajo una estructura señalizada. Que la bicicleta esté cubierta, que lo esté el portabicicletas, o que se aplique la cobertura de daños propios, depende de lo que tengas contratado.
La recomendación práctica es sencilla: léelo antes de necesitarlo. Una llamada a tu compañía preguntando qué ocurre si dañas la bicicleta del techo contra un paso bajo te da la respuesta en cinco minutos.
Y la próxima vez
Casi todos estos episodios se repiten en los mismos sitios: el garaje de casa, el aparcamiento del trabajo, un paso concreto del pueblo. Si es tu caso, anótalo. En Galibo puedes guardar esos puntos con su altura real y recibir el aviso cada vez que te acerques, aunque no figuren en ningún mapa público.
Y si quieres evitar llegar a esta situación, empieza por lo básico: saber exactamente cuánto mides.
Está a punto de salir
Galibo estará disponible en el App Store en los próximos días. Escríbenos y te avisaremos en cuanto se publique.
Avísame cuando salga